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martes, 30 de octubre de 2012

La flor inalcanzable



Mi cielo está entre tus pétalos, mi infierno también.
Pero mi amor te marchitó.
Un colibrí metálico no puede alimentarse de una flor de seda.

martes, 18 de septiembre de 2012

Inspiración



La inspiración es necesaria para vivir, nos llena los pulmones de aire pero es incompleta si no es acompañada por la expiración.
Con la otra inspiración sucede lo mismo, si no logro expresarla y compartirla... morirá conmigo.

Tierra cansada



La tempestad lo sorprendió justo cuando el sapo estaba convencido de que sería príncipe.
Parecía una tormenta más, el vidriado bosque pétreo no se preocupo y siguió escupiendo a la luna, mostrando sus pútridos dientes, cagando pestes.
La tierra se revolvió, sacudiéndose, como queriendo desembarazarse de ese maldito parásito. El cielo se desgarró en un rojo antinatural, rojo de venganza, rojo de dolor. Lenguas de fuego lamieron los pies de los ídolos de barro, quebrándolos. La bestia ahora llora, suplica.
Los océanos pálidos colapsan. No es el fin, es un comienzo. El sol volverá a salir.
Pero el sapo nunca será príncipe, sólo será el rey de un pantano seco, de una tierra yerma...

Latencia



La vena late caliente. Sangre comprimida, pupilas dilatadas. Un segundo, una eternidad, una piedra cae en un estanque desantando un lujurioso caudal.
 La yugular, impúdica, ama.
Un delta azulado se dibuja en sus párpados.
Los cuerpos, laxos, yacen uno al lado del otro, unidos, destilando voluptuosidad.
Sus manos tocan una estrella.
El cielo raso los protege.
Viven.

martes, 28 de agosto de 2012

Sueño de Luna



Un día o mil.
Entre la oscuridad y el tormento el tiempo se vuelve espeso, tangible, se mezcla con el olor a heces y orines (el olor del miedo), con el gusto a sangre y con la omnipresente sed, formando un espiral  de locura, del que sólo logro escapar durante la noche, cuando los monstruos descansan y se reponen y son asaltados por los fantasmas del dolor causado. Mis fantasmas son otros. 
¿Podré soñar?
Todos hablan en algún momento, yo aguanté todo lo que pude pero mi cuerpo se desgarró y por sus fisuras el alma se me fue escapando de a poco, dejándome sin fuerzas, sin ganas de pelear, muerto sin morir. Di nombres de gente que no conocía, señalé lugares que nunca frecuenté, traicioné a mis compañeros y a ella. ¡Quiero soñar!
¿Cobarde? No, para nada, nunca (ruego a Dios que así sea) sentirán lo que yo sentí, es inexplicable, el dolor que estos monstruos imparten no es de este mundo, es un dolor que trasciende lo físico, es un dolor que pulveriza la vida.
Duele respirar.
Duele abrir los ojos.
Duele pensar.
Duele cada latido.
Duele vivir.
Pero no duele soñar.
Porque contra los sueños no pueden, el oscuro poder no logra mancillar ese último refugio. Quiero dormir, quiero volar.
Y sueño.
Cierro los ojos y veo un pedazo de cielo nocturno, un telón oscuro rasgado por una dentellada plateada. Es la luna y siento su frío abrazo. Una lágrima asoma, el dolor se desvanece, pido perdón y perdono. Me entrego a esos brazos tenues que me elevan y me alejan de este inmundo pozo, me voy, la vida… ya no duele.

jueves, 23 de agosto de 2012

Mirame




Mirame
Tu pelo ondulado surgiendo del resplandor candente es una visión de ensueño.
Mirame, mirame
Tu perfecto rostro reposa en un lánguido cuello, no veo la hora de recorrer esa suave geografía.
Mirame, mirame, mirame
Mi mirada se posa en tus senos, blancos, abundantes. Logro conjurar el desenfreno que me propone mi mano y la cierro en un pétreo puño.
Mirame, mirame, mirame, mirame
La turgencia de tus caderas me abruma, te deseo, quiero  tenerte a mi lado, gozarte, vivir ese mágico momento que nos debemos.
Mirame, mirame, mirame, mirame, mirame
Adivino, bajo ese velo resplandeciente, una curva inconmensurable cuyo fin es el lugar donde quiero detenerme, reposar, aspirar tu aroma y rejuvenecer.
Mirame, mirame, mirame, mirame, mirame, mirame
Ahora me detengo en tus manos, suaves alas que prometen un vuelo eterno e intenso…
Mirame, mirame, miram…
El maldito timbre, el entrometido siseo de la puerta que se abre, girás tu cabeza y no me ves ¡estoy perdido en esta marea humana que viaja apiñada en el 60!
Juro que mañana me animo y te encaro,  siempre y cuando me mirés…

lunes, 23 de julio de 2012

Fin del camino.




Perdido por perdido, no encontrado me siento. Ayer desandaba el camino solo, hoy me acompañan mis fantasmas, nos soy quien para ahuyentarlos, tampoco me animo y en realidad no sé si quiero. Una cosa lleva a la otra y en la gran balanza de la vida, la muerte es lo que más pesa. Sigo mi rumbo por la senda con mi pesado equipaje, mis fantasmas, mi pasado;  levanto la vista y creo atisbar el comienzo del futuro pero sigo sin siquiera acercarme. Quiero correr, acortar la distancia, aunque sea asomarme a su misterio pero algo me detiene, siento la fría mano del invierno que en una primavera se despide, mi corazón se va con él, como una alondra sin alas condenada a arrastrase en el polvo.
Los susurros de los espectros nítidamente se cuelan en mis oídos, presto atención y escucho voces que el pasado había enmudecido, tonos cálidos, tentadores acordes. De repente mis ojos húmedos chocan con sus ojos metálicos y centelleantes, se levanta una humareda que no deja ver, que hace lagrimear. La muerte ríe o llora, no lo sé, nunca puede descifrar un sentimiento en ese rostro descarnado donde priman esas dos cuencas vacías y oscuras que invitan a dar el salto.
No sé si caí o salté pero para abajo y adentro voy, la caída dura una eternidad hasta que el agua, tibia, me acoge en su seno, quiero nadar pero no puedo, quiero salir, respirar, abro la boca y sólo agua entra, me ahogo, pero no desespero. Acabo de comprender, es el fin del camino, los fantasmas de ojos centelleantes y dulce voz me abandonan, el equipaje ya no pesa.
Dirijo mi cabeza hacia arriba y veo a las dos cuencas, antes oscuras, brillando en lo alto, invitándome a subir…