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lunes, 20 de junio de 2011

El sueño.



Esta mañana me desperté feliz. La sensación era de bienestar, tranquilidad y plenitud. La vida me regaló un despertar maravilloso, todo gracias a un hermoso sueño que había tenido. El problema empezó cuando quise acordarme qué había soñado – o con quién - . Me esforcé y no logré recordarlo, lo busqué y rebusqué en todos los recovecos de mi laberíntico cerebro, exploré en las profundidades de mi amplio corazón y por último me aventuré en los misterios de mi alma…
Nada, recordé miles de cosas, grandes eventos funestos  y  hermosos y pequeños momentos felices. Lágrimas, sonrisas, amores y desamores. Sueños viejos, sueñitos, fantasías y deseos. Pero del  sueño feliz, nada de nada.  Pensamientos tristes ensombrecieron mis ojos, una mueca de desazón se dibujó en mis labios, con la mandíbula tensa y los nervios crispados salí a la calle.
¡Sueño de mierda!
Me arruinó el día…

miércoles, 15 de junio de 2011

El nombre II



Yo de chico quería llamarme John Smith (además de querer ser rubio y de cabello lacio), quería ese nombre para ser el “bueno” de la película, el que mataba a los indios, a los alemanes y a cuanta alimaña osara pisar la faz de la tierra y galaxias cercanas. Con el tiempo cambié, ahora preferiría ser Toro Sentado o Sayhueque o Shaka Zulú a ser ese gringo desabrido de gatillo fácil.

El nombre I


El ser humano siempre tuvo la necesidad de identificarse con un elemento que lo designe de una manera  concreta: el nombre.
El nombre de cada persona solía escogerse para transmitir ciertas características o poderes implicados en el mismo, cada nombre tenía un significado especial.
Pero hete aquí que ese elemento tan personal que probablemente llevaremos toda la vida no es elegido por nosotros, nos es dado por nuestros padres según su gusto y placer.
El nombre nos define, alguien dijo alguna vez.
Ernesto Sábato cargó la pesada mochila de llevar el nombre de su hermano fallecido, en su caso ese nombre era una tumba. Sammy Rosembaum fue asesinado sólo por osar llevar el mismo apellido que un nazi siendo Sammy un judío. Eduardo Galeano en cambio eligió llevar el apellido de su madre y para él fue una manera de nacer de nuevo.
El nombre puede marcar nuestro destino, a veces.
Otras veces - la mayoría - el destino viene a nuestro encuentro sin importar cómo nos llamemos…

martes, 14 de junio de 2011

Como una gota de rocío




Como una gota de roció sobre el pétalo de una flor empiezo a recorrer  tu cuerpo etéreo.
Tus delicados cabellos se enredan en mis toscos dedos. Ojos entrecerrados  que dejan percibir una llama de roja pasión.
Invitación al desenfreno, boca  y labios, divina ambrosía. Cedo y me pierdo en tu voluptuosidad latente afiebrado de deseo contenido.
Acariciando cada rincón de tu ser,  buceo en la profundidad de tu sexo y emerjo saciado de amor y te contemplo, intangible, quimérica.
Eres un sueño.
Desolado despierto, abro los ojos y te tengo a mi lado, hermosa, radiante en los brazos de Morfeo. Sonrío aliviado.
Y como una gota de rocío sobre el pétalo de una flor empiezo a recorrer tu cuerpo etéreo…